miércoles, 30 de enero de 2008

Nostalgia de una vida


Por qué te pierdes, mi vida,
en el árido desierto y tu ausencia
es nostalgia y misterio.

¿Dónde puedo encontrarte si te pierdes?

O quizá soy yo la que se pierde...

Mil sombras te apartan de mí.
Habrá que derribar los altos muros,
deberán florecer mil primaveras,
sembrar y recoger nuestra cosecha.

O tal vez, sólo tal vez,

cargado de equipaje sin flores
ni frutos en mi huerto,
será el momento deseado de poder
hallarte si te pierdo...

3 comentarios:

Mario M. Relaño dijo...

¿Por qué nuestra vida está siempre cargada de ausencias? ¿Dónde estará el puerto de los reencuentros?

Un beso. Mejor dos....

Markesa Merteuil dijo...

Cargada de ausencias y de recuerdos. Recuerdos derivados de aquello que tanto disfrutamos o cuya memoria recordamos con excesiva benevolencia. ¿Realmente los supimos disfrutar tanto? ¿O tal vez sólo lo saboreamos con un regusto agridulce cuando lo rememoramos?

Bienvenida a mis mares, tempestades y calmas.

Endika dijo...

Te quiero mucho y estoy muy orgulloso de que seas mi madre. Bien podría haber tenido otra, como otra nacionalidad, pues el azar siempre interviene en ese tipo de cosas, pero, aún así, esa irracionalidad que es sentirse orgulloso de algo tan azaroso, no cabe aquí pues, aunque hubo azar en que fueras tú y no otra (yo y no otro), estoy seguro de que, si existe un nivel de preconciencia antes de ser gestado, lo utilicé para que fuera tu vientre el que lo hiciera y no cualquier otro, que hubiera sido a buen seguro indigno de las alabanzas que, por mucho que lo intente, nunca seré capaz de expresar con toda la exactitud que las siento y las mereces.
Maite zaitut, nire bizitza.