jueves, 13 de noviembre de 2008

Noviembre

Nunca es la luz tan transparente

como en estas mañanas a finales

de noviembre…

Entre mis ojos y las cosas, no hay nada,

una nada tan pura que casi duele mirar.

Las cosas son el campo

cubierto de escarcha.

La cordillera nevada al final de la carretera,

más allá de los viñedos mis ojos son

instrumentos capaces de atravesar

la luz del tiempo, nada…

1 comentario:

Mario dijo...

¡Qué sensación esa de ver tanto a través de unos ojos y no encontrar palabras para describirlo!
¿Acaso es tan limitado el vocabulario del humano?

Disfruta de este otoño. Del otoño de cielos blancos, hojas secas y setas.

Un beso fuerte.