domingo, 30 de marzo de 2008

Sobrevivir

El dolor que no habla, gime en el corazón
hasta que lo parte.
Un momento amargo puede ayudarnos a fortalecernos
y llegar a convertirse en la oportunidad de no estancarse.
Y al mismo tiempo darte fuerzas para seguir adelante
y plantearse nuevos objetivos,
encontrando un sentido a la vida,
diciendo que si el mismo esfuerzo nos cuesta
pensar de forma distinta, con esperanza,
¿por qué no adoptar la postura menos dolorosa?
El sufrimiento es parte de la vida,
por lo que la única manera de no sufrir, sería no vivir.
Es cierto que no podemos evitar el dolor,
pero si superar el sufrimiento significa
aceptarlo con valentía y con humildad,
habremos ganado una batalla con nosotros mismos.
No estamos preparados para vivir con dolor.
Pero sí está a nuestro favor la naturaleza,
ante una tragedia la persona se crece
sacando lo mejor de sí mismo.


Lucho contra la fibromialgia, tengo una gran
fuerza interior, le doy a lo sencillo
el valor que le corresponde.
Amo los amaneceres, el olor
a la tierra mojada cuando llueve,
los atardeceres de otoño, el contorneo de las olas,
que va y viene, el silbido del viento del Moncayo,
el cantar de los gorriones en mi jardín, que con
sus cánticos parlanchines me dan fuerza para seguir viviendo.

3 comentarios:

Mario M. Relaño dijo...

Orgullosos de ti estamos los que te rodeamos y queremos...
Orgullosos de tu fortaleza, de tu humor, de tu cariño...
Ejemplo de madre, hija y abuela.
Ojalá sigamos compartiendo amaneceres durante mucho tiempo...

La Caja de Sorpresas de Carmen dijo...

Admiro tu fuerza interior, que te ayuda a superar "tus males" y contagias tu alegría a los que te rodean.
Así se lleva mejor la vida, al fin y al cabo hay que vivirla.
Biquiños.

Maria Jesús dijo...

Muchos ánimos, mi vida. Vives tu situación con fortaleza, entereza y valentía. Rezaré por ti